domingo, 12 de abril de 2015

Una mujer a una nariz pegada


"Y de nuevo volvió a sentir que la vida volvía a tener suficiente fuerza para arrastrarla y hacerle reemprender sus tareas, de la misma manera que el marinero ve, no sin cierto tedio, cómo el viento vuelve a henchir su vela pero no siente el deseo de irse otra vez, y piensa que si el barco se hundiera, bajaría con él girando y girando hasta encontrar descanso en el fondo del mar".

Virginia Woolf, ¡qué tía!.


[Sirva como homenaje a la Woolf, y como celebración de mi llegada a la casa de Mujeres con habitación propia, un espacio que da cabida a creativas de toda índole de las que pienso disfrutar y aprender todo lo que pueda].



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