miércoles, 4 de marzo de 2015

Dilemas duchiles


Cuando vives con un pequeño ser de 78 cm de altura resulta difícil encontrar el momento para muchas cosas, incluso para algo tan recomendable como ducharse.
¿Te duchas mientras duerme, con la antena puesta para percibir cualquier atisbo de lloro o, peor, el ruido sordo de una caída desde la superficie en la que la dejaste dormida?,
¿o esperas a que esté despierta y entretenida, rezando para que decida mantenerse alejada de los múltiples peligros en potencia que contiene toda casa?.
Al final, suele darse la tercera vía: que tu intimidad quede reducida a cenizas. Tras una implacable persecución a mamá pata, terminas duchándote con la cortina entreabierta, mientras patito disfruta del espectáculo.



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